Mi amigo Juan
Basado en un hecho real
Mi amigo, vamos a llamarlo Juan, es un tipo joven de 28 años de edad, siempre viste bien y por sobretodos las cosas usa las zapatillas, zapatos y borcegos que me ponen loco. El esta acostumbrado a los trabajos rudos, como el de mecánico, albañil o seguridad, a sido un busca vida y eso a repercutido a lo largo del tiempo en su personalidad, el es un tipo rudo, fuerte y algo grosero, pero mi amigo en fin.
Lo que les voy a contar un breve relato de verano
junto a
el, que pudo haber pasado desapercibida
para muchos pero para mi no. Recuerdo que estábamos sentados, jugando un juego de pc, era mi turno de jugar y como era su costumbre mientras esperaba, el coloco sus pies sobre el escritorio a pocos centímetros de mi vista. Ese día llevaba puesto un jeans azul, una remera (playera) verde y sus zapatillas nike shox de color negro, uno de sus pares favoritos y yo siempre, como el, pienso que le quedan muy bien.
Todo parecía muy tranquilo hasta que en la habitación hizo
su entrada un insecto volador, era grande de esos que irritan a cualquiera. Juan
lo atrapo con su mano en un solo intento, luego lo coloco en el piso y después lo
piso. Pude sentir el crujido del insecto aplastándose bajo la suela de las nike,
balanceo su pie hacia un lado y
al otro apoyando todo su peso en la punta.
Ya era
fácil predecir un resultado.
Sin levantar su pie, Juan me pidió que fuera por una servilleta de papel, para limpiar el piso. Cuando llegue me agache con servilleta en mano preparado para limpiar el desastre. Juan levanto lentamente su pie, pero para nuestra sorpresa el bicho no se encontraba en el piso, si no que en el la suela de las zapatillas, mi amigo me miro y luego sonrió, no hacia falta que dijera nada mas, con la servilleta comencé a limpiar la zapatilla.
Era una fantasía cumplida, limpiarle las zapatillas a mi amigo. Un hombre fuerte, arrogante, acostumbrado a pisar duro sin mirar que. El insecto estaba realmente destrozado, ya ni se parecía a lo que era, había quedado esparcido por toda la suela
Probablemente permanecí mas tiempo del debido, unos cinco minutos, pero el estaba de acuerdo en que ara mejor que sus zapatillas quedaran bien limpias, así que no dijo nada.
Recuerdo que después de ello, nos quedamos riendo y comentando acerca de lo sucedido. Me dijo que nadie pisaba tan fuerte como el y yo creo en sus palabras.

