Cuando finalmente termine de sacarle las botas, me dijo que le picaba uno de sus pies, y que como parte de mi servicio, yo era el responsable también del cuidado de sus pies. Me quedo sorprendido cuando me dijo que frotara mi cara contra la planta de su pie para aliviarle la comezón.
Mire hacia sus sucias medias blancas de algodón, que el había usado durante todo el día. Estaban impregnadas en sudor. Movió los dedos de su pie de atrás hacia delante y los extendió…
-Hacelo maricon! Frota tu cara contra la planta de mis pies, que te quiero ver respirar fuerte por la nariz.
Tengo que admitir que mi corazón latía más fuerte que nunca. Desde una corta distancia yo ya podía sentir el olor del cuero de las botas y del sudor de los pies. Cumpliendo la orden acerque mi cara hasta su pie. Cuando estaba apunto de tomar contacto con la media, Pablo volvió a reír y me dijo –Así es, haces todo lo que te ordeno que hagas… dale, respira el olor de mis pies sudorosos.
Aspiré fuerte y presione mi cara contra la parte inferior de su pie. Podía sentir el algodón húmedo de su media sucia. El olor de Pablo fue completamente embriagador. Presiono aun mas su pie contra mi cara y me dijo que abriera los ojos, para que yo pudiera ver que estaba a su merced.
A pesar de que desde que lo conocí había admirado en silencio los pies de Pablo, nunca me había imaginado que él me pediría que adorara sus pies.... yo nunca me había permitido pensar en la posibilidad de que Pablo iba a disfrutar humillándome. En verdad, las cosas han ido mucho más allá de lo que esperaba. Y ahora que yo estaba de rodillas con el pie de Pablo en mi cara, no estaba del todo seguro de que quería estar ahí. De hecho, estaba empezando a sentir muy incómodo. El poder que ya le había dado recientemente a Pablo fue más de lo que era capaz de controlar.... Pablo no me dio mucho tiempo para pensar en lo incómodo que era, o sobre si quería o no a ser su esclavo. El sacó el pie de mi cara y rápidamente empujo hacia delante, chocando con fuerza contra mi nariz y luego giro de lado a lado.
"Te dije que frotaras mi pie con tu cara boludo… y que respires el olor de mis medias sucias! Ahora hace lo que te digo, maricón!". Repitió la patada en mi cara y yo sabía que no había vuelta atrás para mí... yo era total y completamente sujeto a su voluntad.
Mantener los pies de Pablo en el aire, mientras los masajeaba con mi cara era muy difícil, y cada vez que dejaba que cayeran demasiado bajo o alto para su confort, el respondía con una patada, no lo suficientemente fuerte como para lastimarme seriamente, pero si con la fuerza suficiente como para llenarme los ojos de lagrimas. El olor estaba empezando a ser más del que yo podía soportar, así que retrocedí unos centímetros para recobrar el aliento, esto enfureció a Pablo. Alejo los pies de mi cara y me ordeno alcanzarle su carama fotográfica.
Cuando volví con la cámara, comenzó a tomar fotos de sus pies apoyados sobre mi cara. El me dijo que si no lo obedecía, mostraría las fotos… y todos se enterarían de que había adorado sus pies y probado su sudor. Pablo sabía que si esto sucedía seria demasiado vergonzoso y humillante para mí, y que en lugar de ser expuesto, obedecería a todas sus peticiones.
Antes de media noche había terminado, había sido objeto de todas las humillaciones posibles a sus pies… cumplí con mi promesa de limpiar sus botas, mas cinco pares extras de botas, un par de zapatillas, y justo antes de que me dejara libre (por el momento) me hizo sacarle sus medias sucias y besarle cada uno de los dedos de sus pies y decir –Gracias- Pablo tomo las madias con las que me había torturado y los metió dentro de mi boca, me dijo que los mantuviera ahí toda la noche. Para asegurarse de que yo había obedecido, se detuvo cerca de mi casa por la mañana siguiente, de camino a su trabajo.
Abrí la puerta, con sus medias aun dentro de mi boca, y su sabor en mi garganta quedaría.
Cuando finalmente termine de sacarle las botas, me dijo que le picaba uno de sus pies, y que como parte de mi servicio, yo era el responsable también del cuidado de sus pies. Me quedo sorprendido cuando me dijo que frotara mi cara contra la planta de su pie para aliviarle la comezón.
Mire hacia sus sucias medias blancas de algodón, que el había usado durante todo el día. Estaban impregnadas en sudor. Movió los dedos de su pie de atrás hacia delante y los extendió…
-Hacelo maricon! Frota tu cara contra la planta de mis pies, que te quiero ver respirar fuerte por la nariz.
Tengo que admitir que mi corazón latía más fuerte que nunca. Desde una corta distancia yo ya podía sentir el olor del cuero de las botas y del sudor de los pies. Cumpliendo la orden acerque mi cara hasta su pie. Cuando estaba apunto de tomar contacto con la media, Pablo volvió a reír y me dijo –Así es, haces todo lo que te ordeno que hagas… dale, respira el olor de mis pies sudorosos.
Aspiré fuerte y presione mi cara contra la parte inferior de su pie. Podía sentir el algodón húmedo de su media sucia. El olor de Pablo fue completamente embriagador. Presiono aun mas su pie contra mi cara y me dijo que abriera los ojos, para que yo pudiera ver que estaba a su merced.
A pesar de que desde que lo conocí había admirado en silencio los pies de Pablo, nunca me había imaginado que él me pediría que adorara sus pies.... yo nunca me había permitido pensar en la posibilidad de que Pablo iba a disfrutar humillándome. En verdad, las cosas han ido mucho más allá de lo que esperaba. Y ahora que yo estaba de rodillas con el pie de Pablo en mi cara, no estaba del todo seguro de que quería estar ahí. De hecho, estaba empezando a sentir muy incómodo. El poder que ya le había dado recientemente a Pablo fue más de lo que era capaz de controlar.... Pablo no me dio mucho tiempo para pensar en lo incómodo que era, o sobre si quería o no a ser su esclavo. El sacó el pie de mi cara y rápidamente empujo hacia delante, chocando con fuerza contra mi nariz y luego giro de lado a lado.
"Te dije que frotaras mi pie con tu cara boludo… y que respires el olor de mis medias sucias! Ahora hace lo que te digo, maricón!". Repitió la patada en mi cara y yo sabía que no había vuelta atrás para mí... yo era total y completamente sujeto a su voluntad.
Mantener los pies de Pablo en el aire, mientras los masajeaba con mi cara era muy difícil, y cada vez que dejaba que cayeran demasiado bajo o alto para su confort, el respondía con una patada, no lo suficientemente fuerte como para lastimarme seriamente, pero si con la fuerza suficiente como para llenarme los ojos de lagrimas. El olor estaba empezando a ser más del que yo podía soportar, así que retrocedí unos centímetros para recobrar el aliento, esto enfureció a Pablo. Alejo los pies de mi cara y me ordeno alcanzarle su carama fotográfica.
Cuando volví con la cámara, comenzó a tomar fotos de sus pies apoyados sobre mi cara. El me dijo que si no lo obedecía, mostraría las fotos… y todos se enterarían de que había adorado sus pies y probado su sudor. Pablo sabía que si esto sucedía seria demasiado vergonzoso y humillante para mí, y que en lugar de ser expuesto, obedecería a todas sus peticiones.
Antes de media noche había terminado, había sido objeto de todas las humillaciones posibles a sus pies… cumplí con mi promesa de limpiar sus botas, mas cinco pares extras de botas, un par de zapatillas, y justo antes de que me dejara libre (por el momento) me hizo sacarle sus medias sucias y besarle cada uno de los dedos de sus pies y decir –Gracias- Pablo tomo las madias con las que me había torturado y los metió dentro de mi boca, me dijo que los mantuviera ahí toda la noche. Para asegurarse de que yo había obedecido, se detuvo cerca de mi casa por la mañana siguiente, de camino a su trabajo.
Abrí la puerta, con sus medias aun dentro de mi boca, y su sabor en mi garganta quedaría.